UnEpic

Daniel es un freak del montón: gran jugador de videojuegos, súper fan de películas de ciencia ficción y un novato en los juegos de rol de mesa. Pues bien, durante una partida de esto último, y retirándose al baño, fue teletransportado a un fantasmagórico y oscuro castillo.

Al principio, Daniel creyó que estaba teniendo alguna clase de alucinación, pensando que estaba viviendo su propio juego de rol. Pero continuando su camino, descubre en uno de los pasillos que hay una misteriosa sombra que no tarda en poseer su cuerpo. Sin embargo, esta no es más que un espíritu oscuro que tiene la capacidad de comunicarse con Daniel, aunque no de controlarlo tal y como siempre había hecho con un cuerpo humano. Así pues, la misión de esta sombra es liberarse de su prisión y llevar a nuestro protagonista a una muerte segura.

Luchando contra numerosos enemigos del castillo, y con el espíritu oscuro intentando asesinarlo a cada paso. Daniel finalmente descubre su objetivo: matar a Harnakon, el amo del castillo, y liberar a los Espíritus Puros que se hayan atrapados en su interior. Si bien el escenario parece que es una aventura típica de rol, Daniel descubre que no todo es lo que parece..., ni siquiera él mismo.


Fecha de Salida: 16 de Enero, 2014

Desarrollador: EnjoyUp

Plataforma: PC, Wii U

Género: Aventura, plataforma, Rpg, Retro

Hi, hi Dreamers! ¿Cómo va eso? Antes de que tenga que volver a los estudios (que será dentro de muy poco, desgraciadamente) he estado ahorrando tiempo, tanto para jugar como para analizar estas pequeñas delicias del entretenimiento virtual.

Aprovechando cada momento, he tenido la oportunidad de hacer todo lo que me había propuesto que, entre otros asuntos, era jugar y traeros mi resolución acerca de algunos títulos la mar de curiosos pese a su aspecto y presentación física.

Uno de estos ejemplos es este “UnEpic”, producto  100% “Made in Spain” que desde su salida marcó tendencia en el ámbito de los juegos independientes. ¡Dentro trailer!

Sinopsis:


Daniel es un freak del montón: gran jugador de videojuegos, súper fan de películas de ciencia ficción y un novato en los juegos de rol de mesa. Pues bien, durante una partida de esto último, y retirándose al baño, fue teletransportado a un fantasmagórico y oscuro castillo.

Al principio, Daniel creyó que estaba teniendo alguna clase de alucinación, pensando que estaba viviendo su propio juego de rol. Pero continuando su camino, descubre en uno de los pasillos que hay una misteriosa sombra que no tarda en poseer su cuerpo. Sin embargo, esta no es más que un espíritu oscuro que tiene la capacidad de comunicarse con Daniel, aunque no de controlarlo tal y como siempre había hecho con un cuerpo humano. Así pues, la misión de esta sombra es liberarse de su prisión y llevar a nuestro protagonista a una muerte segura.

Luchando contra numerosos enemigos del castillo, y con el espíritu oscuro intentando asesinarlo a cada paso. Daniel finalmente descubre su objetivo: matar a Harnakon, el amo del castillo, y liberar a los Espíritus Puros que se hayan atrapados en su interior. Si bien el escenario parece que es una aventura típica de rol, Daniel descubre que no todo es lo que parece..., ni siquiera él mismo.


Opinión Personal:

Los españoles sabemos que la destilería de nuestro país no es que esté centrada precisamente en el desarrollo de los videojuegos. Sin embargo, esta aventura parece haber revolucionado a los jugones de todo el mundo y es gracias a la fantástica idea de Francisco Téllez de Meneses de revivir el género de plataformas a la vieja usanza y además, como veis, con cierto aire retro.

La introducción nos muestra lo que algunos hemos vivido en la realidad: una partida de role-playing con nuestros colegas. El máster que nos introduce en el escenario, los enemigos que nos sorprenden en unas criptas, compañeros que nos enseñan lecciones básicas…, todo ello acompañado de nachos, patatas fritas, refrescos y unas cuantas cervezas. Todo bien y normal, hasta que sorpresivamente, y cuando el protagonista se dirige al baño, las luces se apagan y aparece en un inmenso castillo por arte de magia.Y así comienza todo, con la cuestión lanzada al aire de: 
“¿Quién no ha soñado con ser el héroe de su propia aventura?”
Sosteniéndose en un humor actual y una dificultad paulatina, con el ascenso de nivel correspondiente, entre puzles y acertijos, esta aventura se irá abriendo paso poco a poco, descubriéndonos tanto a su protagonista como a la sombra que ha tomado posesión de su cuerpo…, y no puede salir de él.

Ya habiéndolo mencionado antes, como veis no llama la atención en lo que aspecto gráfico se refiere. Unepic es un videojuego que emula las condiciones de la vieja escuela del 2D, dejando en manos del jugador la misión de explorar cada recoveco del castillo, ayudándonos de un mapa que se va descubriendo a medida que avanzamos.Así mismo, vemos un cierto símil con algunos títulos más venerables del género de plataforma en sus inicios más primigenios, tales como Castlevania, Valkyrie Profile o Prince of Persia: títulos que me vinieron a la mente mientras jugaba a Unepic. De hecho, el propio protagonista no escatima en humor al mencionar al primero en uno de sus comentarios, entre muchos otros: tópicos del cine / videojuegos, extractos de libros, citas inolvidables…
 
Sin embargo, no solo la estética del protagonista con el recuadrito de su retrato recuerda  al ámbito RPG nipón, sino también el aspecto de nuestros muy diversos enemigos: goblins, orcos, esqueletos, demonios…, todos ellos beben en cierta medida del arte japonés. Es más, diría que ciertos personajes se inspiraron en algunos modelos de Akira Toriyama (Mangaka de la saga de Dragon Ball, Dr. Slump, Sand Land...) y en otros tantos de la cultura freak actual. O al menos a mí, mientras jugaba, sí que me recordaba bastante a la época de los 90’s en la que crecí enganchada a la televisión y a las series animadas.

Con respecto a la jugabilidad, la atención es lo que marca un antes y un después en este videojuego. Su comodidad al controlar al personaje no hace que la experiencia sea menor…, sino todo lo contrario. Al irse complicando, en algunos tramos los saltos y el sistema de combate nos resultarán torpes y repetitivos. Y si a eso le sumamos el añadido de enemigos, trampas y jefes finales, hace que estemos a prueba en cada nivel y pantalla, de modo que  la sensación de encontrarnos en un medio hostil es lo más real posible: tan real, que siquiera se puede pausar el juego. Aunque disponemos de un inventario donde guardar nuestras pociones, armas, pergaminos, armaduras, mascotas y otros tantos trastos que nos servirán a lo largo de nuestra epopeya, el menú no concibe la pausa como tal, sino que todo continúa en movimiento. Ya podemos estar ordenando nuestras pertenencias o en mitad de un lucha, que el abrir la pestaña de opciones para cambiar la configuración o cualquier otra cosa no hace que el resto del escenario se detenga: si nos persiguen con la intención de matarnos, seguirán corriendo aunque nosotros estemos en el menú. Así de simple.
Un ejemplo de diálogos. A cada cual mejor.

 Por otro lado, tenemos el punto a favor de poder hacer a nuestro personaje como nosotros más queramos. Ya sea arquero, mago, espadachín o un batiburrillo de cosas varias, el poder diseminar una serie de puntos en diversas habilidades hará que nuestro héroe sea bueno en unas cosas y en otras no tanto. Así mismo, mientras vamos matando aberraciones por el castillo a la vez que lo exploramos y ganamos nivel, por otra parte, se nos da también la oportunidad de tomar partido en numerosas quest muy variadas (en las que nos dejaremos los pulmones de tanto reír).


Del sonido y la música poco tengo que decir al respecto. Las tonadillas son apropiadas para cada nivel, y aunque sí podrían resultar repetitivas de eternizarnos en una de las fases, se hacen llevaderas. Gracias a la intervención del personaje en sus esporádicos monólogos y conversaciones con la sombra, o incluso del propio avance de la trama, apenas me resultó molesta.
Lejos de enrollarme más, (que me he ido por los cerros de Úbeda), tal y como dije para algunos títulos ya reseñados anteriormente a este, “Unepic” es un clásico, sin haber nacido clásico. Es refrescante para la nueva industria de videojuegos españoles; pero creo que aunque está disponible para todo aquel que le quiera dar una oportunidad, solo lo disfrutarán quienes jugaron a los clásicos en las recreativas. Además de por la estética que presenta, por el modo de juego; pues escapa bastante de lo que está disponible en el mercado y con lo que se suele comercializar actualmente.

¿Alguno de vosotros lo ha jugado? ¿Diferís de algún aspecto que he comentado? ¡Contadme qué os ha parecido la reseña! ¡Nos leemos en la siguiente entrada!




El Daño de Prejuzgar y Juzgar

Parece que siempre aprovecho para ponerme de malas con alguien, descargar mi irritación o quejarme de algo en particular...; pero supongo que lejos de estar hablando de curiosidades que cruzan mi mente momento sí, momento también, supongo que esta forma de exponer algo no deja de ser un ejercicio más de escritura.

Lo mismo os sentís identificados con mis quejas, o quizás no... ¡quién sabe! Pero, ya os digo que si no os gusta este blog u os sentís ofendidos con algo que haya escrito aquí, es tan fácil como dejar de leer. Al fin y al cabo, este no deja de ser un rincón personal donde tiendo a desvariar.

En fin. Ahora yendo a lo referido en el título... ¿sabéis lo malo de estar cursando un ciclo de formación superior? En principio, tiene muchas cosas malas; pero al margen de eso y de que el sistema de educación español va cuesta abajo y sin frenos, os diré lo esencial: lo que NO tenéis que pensar, ya sea en bachillerato, universidad, ciclo de formación medio o superior..., o incluso el propio mundo laboral. Pues la única cosa que debéis tener clara es que esas personas, que junto con vosotros se quieren sacar esos estudios, no son adultos. Algunos lo pretenderán ser y otros, incluso, se denominarán de tal forma por estar casados, tener hijos, un trabajo... la cuestión, es que esperar que esas personas te hablen y traten como a un adulto no resultará (y tampoco a la inversa) si se empieza prejuzgando.

A lo largo de mi vida me he dado cuenta de que le ponemos etiquetas a todo: gótico, viejo, hipster, pijo, freak, punk... son palabras pertenecientes a tribus urbanas o a la jerga de calle que nos encasillan: ese es el primer paso. Uno en el que nos adentramos llevados por la influencia o a través del gusto propio, la personalidad u otros factores psicológicos que, estimo, todos conocemos o podemos conocer ante la cantidad de información que hay a nuestro alcance.

El siguiente, es cuando ya nos quitamos  las etiquetas que nos ponen los demás y, una vez nos echamos un vistazo, decimos lo que somos, quienes somos y quienes queremos ser. Y es aquí, cuando llega mi problema... y el problema que asola a todo el maldito mundo. ¿Por qué? Porque quien es diferente a nosotros, quien no lleva su etiqueta, nos llama la atención. (Entiéndase por etiqueta como todos los signos, tanto externos como internos, que nos indican como es una persona o a qué etnia, subcultura, tribu pertenece.)

Llegados a este punto, ya os podéis imaginar por dónde van los tiros y, por si hubiera alguien perdido, ya lo digo yo en pocas palabras:

Hay quienes se creen con derecho a juzgarte en todo. Vestimenta, forma de peinarte, el color de tus uñas, cómo tomar apuntes, tus métodos de estudio..., incluso aspectos con los que has nacido y que son parte de ti como tu voz, tu rostro, el color de tus ojos, la forma de tu pelo.

Siempre que lo pienso me doy cuenta de que he estado fuera de la sartén toda mi vida: nunca me he sentido identificada con ninguna tribu social específica, ni con ningún movimiento cultural, así como tampoco con ninguna religión. Podría decirse que me considero como una especie de "espíritu libre", demasiado testarudo como para querer pasar por el mismo camino que lo hacen todos, pero no tan exigente ni malicioso como para querer imponerme sobre otra persona.

A todo esto, le contrapongo las situaciones en las que me han juzgado a lo largo de estos siete meses que llevo de curso: ya sea por llevar el pelo recogido, por comodidad, en una trenza; por tenerlo demasiado rizado y "grande"; por no maquillarme; por no ir vestida como una modelo para ir a clase; por mi forma correcta de pronunciar las palabras... y otros tantos ejemplos que, verdaderamente, son absurdos de exponer.


Llegados a este punto, me he estado preguntando qué motiva esa clase de comportamiento; por qué la gente es tan cruel y mezquina con alguien a quien siquiera conocen o, simplemente, por qué se impone la opinión de uno a la de otro en base a algo personal. Y, pese a darle mil vueltas a la cabeza, siempre he llegado a la misma conclusión:

"La Superioridad"

Esos comentarios que hieren, esa forma de transmitir su mensaje, solo les alienta a sentirse superiores en un vano eco de satisfacción personal, cuya duración solo se equipara al de una gota de agua evaporarse en mitad del desierto. Porque tienen la mala costumbre de hacer sangre, porque en este mundo pesa más lo malo que lo bueno y porque...., pese a creer conocer, su ignorancia les domina rigiendo su día a día, en el que juzgar y prejuzgar, no es más que un espejismo visceral.

Yo confieso… #20


Yo Confieso…, ¡que no soporto que me corrijan cuando llevo razón!

¿Sabéis ese tipo de personas que van de listas y que luego demuestran ser más tontas que las piedras? Pues llevo desde principio de este curso soportando las (gilipolleces) tonterías de esas personas que pueden proliferar tanto en el ámbito familiar, como en el laboral y estudiantil. Pues ningún campo queda exento de tan curiosas personalidades.


Antes de que lancéis la primera piedra, soy la primera en admitir que no lo sé todo: mi mente es un colmena; una coctelera de pensamientos, ideas, opiniones y conocimientos en un amasijo de laberintos empolvados en los que, ni yo misma, soy capaz de poner orden. Y, aunque improbable, para llegar a saberlo todo debería ser poseedora de una memoria eidética o una que fuera más allá de los mil terabytes, como mínimo. Sin embargo, como no lo soy, admito que saberlo todo sobre todo escapa a las posibilidades humanas... (de las extraterrestres ya hablaremos otro día.)

Yo confieso… #19

Yo Confieso…, ¡que ya tengo un nuevo ordenador!

Ya era hora de que volviera a asomarme por aquí tras tanto tiempo de ausencia, y aunque no tengo excusa (mentira: ¡Los exámenes, trabajos y exposiciones me estaban volviendo loca! >0<) después de muchos años quejándome de que no podía disfrutar de mis videojuegos favoritos; de que mi portátil estaba para el arrastre y de que parecía que me hubieran echado la cruz encima (sí, chiste fácil dadas estas próximas fechas) por fin puedo decirlo. ¡Ya tengo un nuevo ordenador!

Y aunque en realidad debí tenerlo como regalo de mi pareja por Navidad, no fue hasta el 25 de Febrero cuando por fin me llegó por correo. Pero entre unas cosas y otras, el poder utilizarlo se atrasó bastante hasta que hace una semana más o menos. El pobre había recorrido una larga distancia, varias piezas estaban mal montadas y había que repararlo y ponerlo a punto; sin embargo, ahora este HP Pavilion está como nuevo, y pese a haber sido usado por mi novio va como la seda..., así que durará lo que tenga que durar.
 
En fin. ¡Supongo que eso es todo! Me siento pletórica y ya no voy a tener pretexto alguno para no pasarme todos los videojuegos que tengo pendientes... jeje. Aunque sí que tardaré un poco en subir las reseñas, pues no es lo mismo jugarlo para uno mismo que luego recapitular en cada punto a tener en cuenta para recopilar toda la información relevante.