14 de Septiembre

"El resurgir del Ourboros"


El amanecer se muestra ante mí cada mañana, mientras espero que algo sea distinto en el comienzo de ese nuevo día; pero todo continúa igual.

¿Quién moverá los hilos de nuestra deplorable y consumista existencia…?

¿Qué ser todopoderoso quisiera una sociedad anclada en el materialismo puro?

Nadie lo sabe, nadie habla, nadie actúa…, y el mundo continúa hacia su cataclismo infernal. ¿Somos merecedores de tal destino?


Sí…, algo en mi interior afirma que ese fin es el único que nos es deparado a la raza humana. Entonces, jerarquías, leyes, poder, marionetistas…: serán depuestos para regresar al Origen de toda creación: la Nada más Absoluta, el Vacío de la Inexistencia hasta que… de nuevo, se sigan los mismos pasos…, los mismos errores… los mismos desperfectos… y así:
 

El Ouroboros se va completando.

Un pequeño extracto

(·III·)



A medida que mis pasos se adelantaban, mis oídos prestaron atención al sonido del romper de unas olas que, iba haciéndose cada vez más intenso, mientras que, por el contrario, fui comprobando como toda vegetación disminuía de repente. ¿Quizás me encontraba próxima a la costa? Fuera como fuere, el tramo de piedrecillas se interrumpió a dos metros de una especie de claro circular donde quedaban innumerables de aquellos brotes sin abrir. Enlazado al lugar, quedaba una larga escalinata de piedra que llegaba hasta la parte zaga de una especie de palacio…; sin embargo, y pese a que mis ojos tardaron en apartarse del imponente edificio, mis pasos fueron a parar a la zona orientada al oeste del mismo, donde una balaustrada de ónice rodeaba un acantilado desde el cual, podía observarse un amplio océano oscurecido por la nocturnidad.
- Esto…, esto no puede ser real… - susurré, queriendo convencerme a mí misma de las palabras pronunciadas.

Sin embargo, el aire fresco y húmedo, procedente del mar, al igual que los múltiples y distintos aromas, en los que pude regocijar mi olfato, lo eran. Pero también sabía de primera mano que si aquello era un sueño, mi propia mente me engañaba, haciéndome creer que todo cuanto se pusiera ante mí… resultara real; pese a las impresiones que pudiera tener.

Tale VII

"El Eco de la Ondina"


Tras su experiencia en la biblioteca no quiso volver allí en un buen tiempo, por lo que aprovechó para regresar a la facultad y cambiarse, poniéndose un vestido rojizo, de telas más finas que el conjunto que había llevado aquel mismo día….; sin embargo, lo más extraño es que, salió del salón de convivencia de la Ogmios descalza y sin dirigir una sola mirada a nadie.

Se mantuvo caminando sin mucha prisa por el centro del sendero que llevaba al bosque, bajo las muchas miradas que recaían en ella: bien por su belleza, el estar descalza o la ropa que llevaba puesta. Más la suya quedaba ausente, cómo si algo la estuviera impulsando a caminar.

Las sedosas telas de su vestido, al igual que sus cabellos…, ahora rojizos por el resplandor del sol del atardecer, ondeaban tenuemente con la cálida brisa del que ofrecía aquel ocaso, entretanto se desviaba del camino para seguir el murmullo de los riachuelos que, aunque lejanos para el oído inexperto, ella percibía perfectamente: cada salto de agua, cada corriente, cada arrastre de las pequeñas piedras…

La flora del lugar la maravilló de sobremanera, haciendo que deslizara sus manos por arbustos, enredaderas, mientras sus pies palpaban la tierra que, al contrario que la calzada de la universidad, permanecía húmeda y apetitosa en esos días de calor. Y entonces, cruzando una pequeña ensenada llena de flores, logró alcanzar aquel delicioso sonido que le había servido de guía para llegar hasta allí.

El agua cristalina que corría rauda entre los múltiples riachuelos le pareció tan ideal y pura, que no pudo reprimirse para quedar sentada y con los pies metidos en su interior. Aquel susurro continuó constante, mientras ella sonría con los ojos cerrados, comenzándolo a acompañar melódicamente con su voz cual sirena, entretanto movía los pies de delante hacia atrás.

Podía respirar la paz que envolvía a aquel lugar y fue aquello lo que le transmitió la tranquilidad suficiente, como la entonar sin vergüenza alguna aquella canción: la misma que la condujo hasta allí… pareciéndole uno de los extraños sueños que solía tener. Sus ojos se mantuvieron cerrados, quizás concentrándose en el sonido del agua, quien se convirtió en portadora de su voz, expandiéndola por las cercanías.

Sintió como algo le rozaba uno de sus pies, al igual que creyó escuchar algo entre los arbustos; pero se mantuvo tranquila, continuando con su entonación, dado que estaba en terreno seguro y la verdad, no quería pensar en si había alguien escuchándola o no.

21 de Agosto

"Madurez"


Los juegos quedan atrás.

Hay una nueva ventana cerrada que, hasta ahora ha permanecido sellada por miedo, desesperación, incomprensión, estrés y otros tantos alicientes negativos que siento en esta calurosa prisión… donde llevo confinada desde que tengo memoria.

Es hora de explorar y permanecer firme, pase cuanto pase, seguir adelante es el único camino que ambos debemos afrontar.

Por mucho que nos cueste, nos tenemos el uno al otro y, pese a que será duro… pese a que el camino será largo y tumultuoso…, yo estaré aquí, para ti.

Poema XXIII

"Sería Incierto"


Sería incierto decir que amo por inercia, 
o amo por miedo a quedar en soledad. 
Amar por pena, 
amar por dinero, 
amar por físico, 
amar por despecho, 
amar por no mirar atrás.
Millones maneras de amar.
Pero diré, que yo amo a mi pareja, 
porque completarme es poco para describir lo que hace por mí.

Sentir su mano acariciar mi cabello,
sus besos perfilar mi torso,
su nariz deslizarse por mi cuello.
Comprender mi laberíntica mente,
escuchar mi llanto cuando nadie más puede,
ofrecer todo cuanto tiene para ver una sonrisa en mi rostro…

Ese es él: el hombre con el que deseo compartir mi existencia.
Irremplazable, valiente, fuerte, sagaz, inteligente...
 
Único y Eterno.

Un pequeño extracto

(·II·)


Desde aquella ventana había estado viendo como aquellas cucarachas, a las que podíamos aplastar con un simple parpadeo, continuaban su rutina, sin que las terribles noticias que fuimos sembrando hacía poco, se interpusieran en su ir y venir. ¿Qué les importaba que unos simples peones desaparecieran…? La muerte estaba presente en sus vidas… y jugando con ese as a nuestro favor, los títeres continuaban danzando a nuestro son. Lástima que les fuéramos a cortar los hilos, una vez dejaran de sernos útiles…:

Un pequeño extracto

(·I·)


Por pura inercia, me acerqué al espejo y extendí mi diestra hasta tocar su fría superficie. ¿Quizás seguía soñando? Pensaba que de ser así, ojalá nunca despertara pues, pese a que las gotas de agua se deslizaba por mis rizos, manchándome la cara e incluso, llegando a entrometerse en mi campo de visión, el muchacho continuaba allí, mirándome y sin moverse ni un ápice.

Entonces, dedicándome una sonrisa se giró, mirándome de soslayo para dirigirse a la derecha, justo hacia la habitación de mis padres y, por puro instinto me giré, dispuesta a abalanzarme sobre él sin saber siquiera el por qué.

Resultaba irónico: un desconocido deambulaba por mi casa… y yo, sólo pensaba en detenerle para seguir mirándole. Era extraño; pero muy dentro de mí, sentía que conocía a ese muchacho. 

Poema XXII

"Der Kuß der Schwertlilie"

Parto desde el más profundo sentimiento.
Es así, tan transparente que no miento.
Cada brillo de felicidad en mi corazón,
te tiene a ti, como única razón.

Aquí te tengo, tras cada pensamiento,
y ese dato me deja sin aliento.
Junto a mi almohada, en todos mis sueños,
guardándolos cuan tesoros, como los mares sureños.

Respirar el mismo alivio,
y sentir el tacto masculino y tibio.
¡Oh, que en paz descanse mi ánima!
 “Cariño, ¿De quién es esa estrella anónima?”
 “Del afortunado que reciba el beso del lirio…”


(Luis VII adoptó el símbolo del lirio en su emblema durante la época de las cruzadas, de manera que su nombre evolucionó a "flor de Luis" y, por tanto, "flor de lis", cuyas tres hojas simbolizaron la verdad, la sabiduría y el valor. He añadido esto, dado que estas tres palabras son parte de tus virtudes, querido Âmon.)

2 de Junio

"Ironía"

El mundo está lleno de ellas. Falsas apariencias, las que quieras y más. Te acusan con sus miradas, mientras ves como otros avanzan. Tú solo pides lo mínimo para poder continuar; pero las acusaciones persisten y te preguntas: ¿Hice bien en aceptar este reto…? No deseo rendirme, porque quizás eso es lo que buscan…; al fin y al cabo, tú no les importas nada. Un expediente más, una cara más a la que olvidar.
 
Tiempo perdido entre montañas de libros. Conocimientos que tu mente es incapaz de abarcar.
“Esto te viene grande” – te dices.
“Calidez frente a frialdad”
“Creatividad contra lógica…”
“Magia… oposición a tecnología”
“Canción para perdedores…” 

 
Y sobretodo estrés acumulado en unos hombros tan frágiles como lo es la luz de las estrellas.

Siempre te sonreirán… algunos. Son así, y tú como ellos…; solo que quizás tú eres un poco más benevolente. Te preguntas si no deberías ser un poco más mala, porque posiblemente, ellos te hubieran dejado pasar la mano un poco. Ya me dirán cómo una persona puede aprobar.

Sin embargo, lo digo claro: Instituto, ESO, Bachillerato, profesores del centro donde curso o, cursaba... ¿a todos vosotros sabéis qué os digo? 


 "A palabras elfas, oidos orcos..."

18 de Abril

"Día 2"


Hoy, ha sido un domingo algo más tranquilo.

He tenido algo más de tiempo para pensar… y, bien es cierto que a veces puedo parecer muy infantil; pero, creo que esa tendencia, es para pedir algo de atención. Y no digo que no la reciba, solo que es para centrar esa atención en un punto concreto. Bah, no sé explicarme con claridad.

Hace tiempo que no compartimos nada juntos. Y sí, me habla de lo que hace en los games, es para que no me aburra. Tampoco es que no me interesen sus estudios; pero, si ya estoy harta de los míos, como para estar preguntando sobre materias desconocidas.

Me agrada sentirme como una niña a su lado. Supongo que, ese factor también es importante. Sé cuando puedo estar seria… y cuando puedo relajarme y hacerme pasar por una niña despreocupada, segura de que la van a proteger; pero, supongo que eso no siempre será así.
Él me adora… o me adoraba; pero, estoy en la duda. ¿Es que acaso, no le he demostrado siempre que le amo, que siempre estaré a su lado?
Me he pasado, sí; pero pese a mi mal humor, a mi lenguaje soez… yo le quiero. Y sí, desde siempre he estado escuchando palabras mal sonantes, sin embargo, mi situación en casa, en el instituto… mi propio estrés, la tensión, las ideas que vienen y tal como llegan se van, sin darme tiempo apenas a plasmarlas en el papel… me frustra. Y esa frustración… la pago con él, sin quererlo.


Yo le amo y, no quiero hacerle daño… ni tampoco que se moleste o se estrese por mi culpa. Cuando está de mal humor… cuando baja el tono de voz… cuando no me dice apenas nada… todo ello, me hace cargar inconscientemente con la culpa. Soy así, ¿qué le voy a hacer? Al fin y al cabo, siempre he tenido la culpa de todo… al menos, eso es lo que me han hecho creer desde niña.

A veces pienso que se merece algo mejor; pero, con solo pensarlo o el simple hecho de decirlo, ya me hace sentir culpable. Él me eligió a mí, y yo a él, mucho antes de que tomara una determinación al respecto. Es cierto, yo le idolatraba. Nuestra relación era idílica; pero ¿Quién dice que aún no le idolatro? Que diga tacos, no tenga el trato con él de vos y otros cuantos motivos más, no significa que no le quiera o le tenga en un pedestal… por muy machista que suene.
Él es mi vida. Y, no hay momento que no me imagine en el futuro, en el que no esté en él. Pero, como antes siempre rayaba el disco con lo mismo: hablando de sueños, de nuestro futuro juntos, de los niños que vamos a tener, de las dos inseparables que compraremos para que llenen la casa de música natural… no significa que ya no fantaseé. ¡Claro que lo hago! Sin embargo, tengo tantas cosas en la cabeza… y estoy tan metida en otros asuntos, como mi proyecto, los escritos para desestresarme, los estudios, los exámenes, los centros a los que puedo optar el siguiente año... son tantas cosas, que a veces siento que voy a explotar o a romper a llorar, porque no puedo con todo.

Él en cambio, siempre seguro, siempre dispuesto a trabajar por nuestro futuro, porque la misma idea de estar conmigo, ya le da fuerzas para todo lo que se le venga encima y más. Él es fuerte, es decidido… y todo lo que tiene él, me falta a mí… al igual que, la creatividad sensitiva que yo poseo… él… no es que no la tenga, porque cuando quiera, es el mas empático del mundo; pero… el otorgar sentimientos, el ser empático con sus creaciones… eso él no lo maneja tan bien como yo.

Nos completamos mutuamente. Por eso, no me imagino una vida sin mi otra mitad. Porque él ya es parte de mi… y no quiero renunciar al amor que siento por él, ni por nuestra relación.


Por eso, lucharé… no tan bien como antes; pero lo haré… si él está a mi lado. Y he decidido, dejar los horarios de las llamadas. Ya no habrá horarios hasta que él no me diga lo contrario.

Y ahora, mejor me retiro: mañana tengo clase… y uf… examen de arte… veremos a ver como sale.

17 de Abril

"Día 1"


Bueno, desde el acuerdo de esta tarde, no he podido pensar con claridad. Por lo que, teniendo el mp3 y las habichuelas frente a mí, comencé a pelarlas en compañía de mi familia. Ensimismada en la letra de las canciones que iban sonando, una tras otra.

Hoy no deseaba pensar en nada más.

Bastante era aguantar sin llamarle, para escuchar su voz.
Desde ayer hacía que no hablaba con él y ya le echaba de menos. Me preguntaba, si él también me echaba de menos a mí o si estaría pensando en lo ocurrido. A mí me era imposible; pero eso me mantenía abstraída mientras pelaba las habichuelas y los pequeños frutos saltaban de mis manos a la cesta, depositando los restos en el cubo de desperdicios vegetales.

Cuando acabamos con la primera caja, ya no lo pude soportarlo más y me fui a la ducha y, pese a no ser ni las diez, necesitaba relajarme. Deshacerme de las tensiones de mis hombros, aunque fuera por unos momentos: durante el tiempo que durase la caída del agua sobre mi cuerpo desnudo.

Sea como fuere, no podía quedarme allí así que, decidí salir y una vez en la cocina, prepararme la cena. Como acto instintivo, ya estaba cogiendo el teléfono y marqué el primer número cuando me dije:
“Pero… ¿qué haces?”

Ambos necesitábamos tiempo para meditar…; pero había resultado ser tan marcado el curso de las llamadas a lo largo de estos dos años y once meses… que, en fin, lo hacía sin pensar.
Y aún no podía centrarme en nada, pues estaba agotada de todo el día limpiando… encima anoche me acosté sobre las cuatro y me he despertado en torno a las ocho.

Y ahora, aquí estoy… escribiendo con la esperanza de que, pueda leerme… y ver que, aún le quiero.
Al menos ahora, ya estoy algo más calmada; pero también triste y, un millón de preguntas asolan mi mente en estos momentos:
¿Qué estará haciendo en estos momentos?
¿En qué pensará?
¿Se encontrará bien después de cómo le he tratado?
¿Me perdonará?
¿Habrá hablado de esto con alguien?
¿Habrá salido para relajarse?
¿Por cuánto tiempo ocupa su recuerdo de mi, en su mente?
¿Cenará esta noche?
¿Se acostará tarde, como de costumbre?

Espero que se abrigue bien… las temperaturas de allí, según la meteorología, bajarán un poco mañana.

Espero que, lea esto…

No quiero que se sienta solo… porque no lo está. Yo le quiero mucho y deseo que descanse esta noche, como nunca antes lo ha hecho: Plácido y sin tormento.


Pensaba en enviarle un mensaje diciéndole que le quería y que le deseaba buenas noches; pero, decidí que no. Quiero que descanse; pero, a un mismo tiempo, me gustaría que viera esto.

Guardo esa esperanza, así que… 
Buenas Noches, tesoro.
Te Quiero Mucho
Y por favor...
Perdóname…

Poema XXI

"Comunicando"

El teléfono con su Pi…pi…pi…
y yo, mojada por la lluvia,
voy observando el agua caer sobre mí.
El pelo mojado, las gotas deslizarse por mi piel…
sin importar si todo acabará en resfriado, pulmonía o gripe.
Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

El frío atravesar mi alma,
los relámpagos iluminar la noche,
los truenos como música para mis oídos,
la lluvia empapar mi ropa.

Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

Esta lluvia, me hace sentir vacía.
Esta lluvia, me hace sentir completa.
Esta lluvia, tiñe mis lágrimas de hierbabuena.

Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

Dentro de dos lunas,
el mal temporal se irá…
Pero, los problemas prevalecerán.
¿Qué hacer? No lo sé.
¿Qué esperar? Un te quiero, quizás.
¿Qué desear? Algo imposible.

Y el teléfono continúa: Pi... pi... pi...

Esta noche, será muy larga… sé que no dormiré.

Poema XX

"Wet Hair"


A través de los largos mechones,
sentada en la húmeda soledad del patio,
en la más lóbrega oscuridad,
miró perdida hacia el cielo tumulario.


El paso lento de nubes tormentosas,
auguran días que son noches
y noches sin luz de Luna,
sin brillo de estrellas.


¿Quién iluminará ahora estas horas…
hasta el cruento amanecer?
¿Quién me llevará a la seguridad
de la civilización, sino es él?


Cierro los ojos.
Ya nada importa.
Lluvia que cae.
El cielo es su puerta.
Lágrimas vidriosas.
Con el cristal humano confunden.
Temblores de tierra.
¿Acaso soy yo la que se hunde?

8 de Abril

  "The Cage imprisons to the Nightingale"


A veces, me da por pensar en las convencionalidades de mi gente, de mi tiempo…: vestidos, fiestas, botellones, drogas, estudios, escapadas, cenas de fin de curso…
A veces, siento que soy una extraña en este mundo, donde se hace todo lo posible por herir al que tenemos al lado, dando igual el método a utilizar para ello.
A veces, veo las noticias y me pregunto qué sentido tienen tantas malas artes y la de catástrofes que atormentan un millar de vidas en este minúsculo planeta.

La próxima semana es el 20º aniversario de mi instituto y, la verdad es que muchos de mis compañeros, tanto viejos como nuevos, me han dicho de escribir algo para la revista del mismo centro. Pero, me he preguntado el sentido de esa acción y la normativa a seguir para la publicación, por lo que he pasado de largo.


Estos días ando algo decaída como para escribir algo positivo de ese endemoniado centro. De hecho, hay noches en las que vuelvo de trabajar, y me duermo llorando, con solo tener presente que al siguiente día, he de volver allí. ¿Para qué? Pues, simplemente, para estar sentada mientras mi alma creativa y mi esencia se van perdiendo, a medida voy adquiriendo el 40% de los conocimientos que se pueden captar.

Sonará algo catastrofista; pero es cierto. Hace un par de días, terminé de leerme por segunda vez “La metamorfosis” de Franz Kafka y, no puedo dejar de pensar en las palabras de ese autor cuando dijo algo así de: Los centros educativos, cuartan la libertad expresiva de los alumnos.
Lo peor de todo, es que no puedo negarlo, porque desde que estoy en el instituto, pese a que he adquirido un conocimiento relativo que he podido plasmar en algunos de mis proyectos inacabados, me ha frenado a la hora de escribir o de expresarme, llegando a resultarme muy difícil concentrarme o imaginarme las cosas como lo hacía antes. La imprecisión, y sobre todo la falta de interés de este último año, ha calado en mí profundamente.

Dicen que bachillerato es difícil; pero es que, no es eso. En realidad es fácil, más el poco tiempo te agobia, los profesores no son más que entrenadores con una fusta que guían al rebaño hasta el redil, que simbólicamente, es la selectividad. Si alguna oveja se pierde, o no quiere ir por ese camino marcado, se desentienden de ella… y en fin, no hay ayudas como en la ESO o en 1º de Bach. El llamado “empujoncito”, no existe en 2º de Bachillerato. Y bueno, no es que quiera excusarme; pero es que, este año es el más caótico de mi vida.

Sé que no soy una buena estudiante; de hecho… nunca me he considerado como tal. Más siempre he salido a delante, pues algo oportunista sí que suelo ser; pero cuando escucho las despreocupadas conversaciones de mis compañeras acerca del lápiz de labios que van a usar para la fiesta de fin de curso… me desespero.

Siempre he comentado con mi compañera de pupitre, lo injusta que es esta vida:

- Sí nena, es que me parece increíble. – le decía a conciencia. – Ellos no paran de hablar y de molestar, no saben lo que significa una palabra dentro del texto, no leer más que libros del instituto… y sin embargo, sacan buenas notas, pese a su deficiente comportamiento en la clase. Sin contar con que beben alcohol, van a fiestas, fuman, tienen en su mayoría faltas de ortografía…
- En cambio nosotras… - sugirió ella, algo apenada por todo ello.- No bebemos, si salimos es para ir al cine o para comprar libros, no fumamos, no nos drogamos, no molestamos en clase, participamos, estamos atentas, nos gusta leer y escribir (porque leer para nosotras, siempre va unido a la escritura artística de nuestros proyectos) y, aún sabiéndolo los profesores, no lo tienen en cuenta… y nuestras notas son pésimas.

Solo se centran en el almacenamiento de conocimientos que, mínimo, a los dos meses ya han sido olvidados. Ya me diréis, para que sirve saber que demonios es un zócalo.

La injusticia está bañada en oro entre las rejas de ese antro de perversión juvenil y teñida de negro que va degradando las relucientes lagunas que dan a nuestra imaginación.

De todo esto se deduce, que odio mi instituto y que dudo que lo vaya a echar de menos. Si acaso, únicamente añoraría los escasos momentos de, solamente, este último año, pues gracias a mi compañera han sido los que más he reído, pese a las malas notas.

Kafka, que razón tenías al decir esas palabras porque yo, dada a la escritura y a la imaginación, estoy sintiendo la podredumbre que está entrando en mí, de esas jaulas llenas de hormonas desbocadas, cegueras absolutas e incoherencias masivas.

Poema XIX

"Añoranza"

Y sentir tu piel contra mi piel,
Tus labios apresar los míos y dejarme sin aliento alguno en mi boca,
Mano contra mano, tú eres mi deseo inconfundible;
Mi tesoro más preciado,
Mi único redentor hacia el buen camino.
Ven conmigo, pues te deseo aquí,
Ven conmigo, pese a no saber donde ir.
Ven conmigo, y háblame tan solo
Descubriendo el pecado placentero que resulta poder escucharte,
Susurrar a mi oído,
Mascullar palabras de amor detrás, en mi espalda…
Oh, cuanto te añoro…

21 de Marzo

"Día de la Poesía"



Según la RAE, la poesía es la manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa, también es la identidad, el lirismo o cualidad que suscita un sentimiento hondo de belleza y que se manifiesta o no, por medio del lenguaje… entre otras muchas definiciones que he decidido no añadir.

Hay algo que no he podido obvia en tales definiciones y son las siguientes palabras: Belleza, estética, palabra, verso, prosa, lenguaje… Las definiciones anteriores son correctas, dentro de los ámbitos del significado de la palabra poesías; pero, ¿es correcto el cerco que se hace al describirlo de ese modo? ¿Cómo se define algo que es bello? ¿Qué es entonces la belleza? Normalmente la asociamos a un estereotipo perfecto, recreando en nuestra mente una imagen semejante a lo que nos resulta atractivo. ¿Eso puede ser poesía?


Sin embargo, ¿cómo un género que ha llegado a cautivar a nobles, burgueses, clérigos e, incluso al pueblo llano por igual, ahora, en pleno apogeo del silo XXI, ha caído en desuso? Quizás, el sentido de adoptar una métrica o el hecho de hablar en verso con figuras literarias, no resulte tan atractivo y fácil como es el hecho de leer una novela, cuento, atender al tuenti, el facebook, la televisión, los videojuegos, la política...


Aquel que diga que la poesía solo recrea un mundo ficticio, yo se lo rebato. Según he podido preguntar, y bajo mi propio criterio, opino que hay una necesidad de exteriorizar lo que cada uno siente. Expresar sus sentimientos mediante la palabra escrita es, o puede resultar mucho más fácil que, el simple hecho de expresarlo de manera hablada y, los hay incluso que saben exteriorizarlo con ayuda de la música. Un claro ejemplo, son los numerosos cantautores que se escuchan día a día en la calle, en la radio… otros, mediante gestos… poesía podría ser el simple hecho de divulgar una emoción, una idea… el reflejo del amor de Gustavo Adolfo Bécquer, la soledad de Antonio Machado, la fé y devoción de San Juan de la Cruz, la magia y la fantasía de Tolkien en Tom Bombadil. Pero sin irnos más lejos, poesía es el amanecer entre nubes de tormenta; poesía es el abrazo de alguien que te importa; poesía es la cortesía de un caballero al dejar pasar a una dama o ayudarla cuando que sus brazos sostienen un gran peso… poesía puede ser incluso, una persona a la que amas.



¿Hoy el presidente del gobierno se despertará y sabrá cuán importante es el día de hoy para muchos de nosotros? ¿Recitarán en el parlamento versos de Quevedo? ¿Un obrero suscitará una rima hermosa a una joven que pase cerca de su andamio…? Creo que no…

En resumen, no hay una sola definición para decir qué es poesía, porque la poesía está viva y, mientras haya personas que sientan, existirá. Pero una vez la gente deje de sentir y pensar por sí sola... la poesía desaparecerá, sin importar cuantos libros o páginas queden dedicadas a su recuerdo, pues ya no importará nada.

25 de Febrero

"La Llegada Esperada"

Muchos días han pasado desde aquel verano, ciento setenta y ocho día, y ayer parecía ser.Te anhelaba hasta en los oníricos sueños, y deseaba volver a encontrarte en nuestro Mundo.
Ahora, te tengo frente a mí, cara a cara, y te lo puedo decir sin que queda vergüenza: Te Amo y por siempre te amaré.
Me haces sentir como nunca nadie más lo ha conseguido.

Soy tu Tiphareth, es pequeña parte que logra completarte.
Soy tu Novia, esa joven gritona y de voz aguda que no par de cantar en todo el día.
Soy tu Mujer la misma que ha compartido caricias, besos, lágrimas y abrazos en las frías noches oscuras.
Soy tu Corderita, la que acompañará al lobo vestido de pastorcillo (o viceversa) por siempre, hasta el último de mis días.
Soy tu único Amor: pura, sensible, romántica, deseable, envidiable, chisposa, pasional, alegre, algo mandona, quisquillosa, consentida… y un largo etcétera que, posiblemente, tú sepas como completar.

¿Sabes?

Te Noto Más Cerca, Âmon.

14 de Febrero

"San Valentín"

- Una excusa de los centros comerciales para vender aún más.
- Yo lo que pretendo es crear recuerdos… no ir a centros comerciales.



Con esto doy comienzo a escribir en mi blog este nuevo año 2010; que casualmente hoy mismo, comienza el Año Nuevo Chino, el Año del Tigre.

Pero, ¿por qué no haber escrito hasta ahora? Fácil. Los estudios me tienen colapsada y no he podido pararme demasiado a escribir. Además, al contrario que el pasado año nuevo, éste no he podido marcharme, ergo, no ha sido tan especial.



Por eso, hoy que es San Valentín, un día muy señalado para, como bien me dijo Él, crear recuerdos, he aquí mi regalo que, de aún no ser una poesía como en otros años, ni una historieta de amor, creo que a su destinatario le agradará sin duda, pues cumple todos los requisitos para ser aceptado. 


“Amor, y te llamo amor para que con ello, me mires a los ojos y me abraces con fuerza. 
Deseo sentirme protegida, como desde hace dos años lo he estado entre tus fuertes brazos. 
Has llevado muchas cargas y disgustos por mí…; pero no son comparables a los innumerables momentos que hemos tenido juntos, tú y yo. 
Desde hace un tiempo hasta hoy, hemos pasado horas en soledad por motivos adversos; 
pero que no deberían volver a repetirse y, que por desgracia, se repetirán. 
La vida es así, y más aún, la vida en pareja, estando ambos en dos barcos distintos. 
Te extraño más de lo que debo y, eso mismo, hace que me sumerja en un mar de desesperación, anhelo y constante tristeza que, solo se suple con tu voz, en esas llamadas que, aún sin tenernos nada que contar, es mucho lo que muestran nuestros suspiros, abrazos y besos. 
Entiendo tu aflicción, pues es la misma que la mía. 
Ambos necesitamos amor, y lo buscamos desesperadamente, el uno en el otro. 
Con ello continuamos nuestro camino y, con este mensaje, ruego para que, cogidos de la mano, avancemos sin miedo.
Dentro de unos días, te tendré a mi lado y todo, se verá como el arco iris: Puro, Sublime, Místico, Diferente y Mejor.
Con todo mi amor, te repito uno y mil veces que te quiero… y siempre te querré. Porque eres tú, y nadie más, quien me dice lo perfecta que puedo llegar a ser; pero solo para ti, pues los demás, no ven más allá… no ven todo lo que tus ojos enamorados pueden hallar en una persona normal como yo… 
no ven nada, que tu no quieras que vean.
Te quiero mucho, mi amor. Y eso, es un hecho real."
Toda tuya: Tiphareth.

Tale VI

"El Regreso"


Dos mil novecientos ciclos fueron aproximadamente los que pasaron desde que me marché de esa ciudad. Y todo, por aquello que estaba buscando...: algo que ni sabía que era en realidad. Y la pregunta resonaba en mi mente, como el goteo incesante en las húmedas cavernas de aquel entorno que detestaba. ¿Qué demonios buscaba? Ni la más remota idea asomaba en mi mente; pero algo me impulsaba a seguir, pues tenía la firme esperanza de que aquello que en el presente resultaba desconocido, una vez estuviera ante mis ojos, sabría su significado y el porqué de todo.

Al principio fue duro; pero llegué a acostumbrarme, pues de no hacerlo, moriría en los túneles laberínticos de la Antípoda y eso, era un impedimento para mi búsqueda, la verdad. Pude aprender a sobrevivir, a convivir conmigo misma y con el silencio que, por condición, era necesario para lo citado en primera estancia. Esto último, hizo que me centrara en aspectos mucho más prácticos, dejando la música para cuando llegara a la ciudad o emplazamiento defensivo.


Sin saber qué hacer, comencé, tras enfrentarme con un ojo ocular, a inspeccionar el cadáver y determinar su organismo interno, resultando de lo más interesante e instructivo; aunque también algo inmundo. No es agradable ver por dentro a una criatura así. Pese a ello, logré conseguir en perfecto estado los ojos de sus tentáculos, al igual que el central, pues escuché que vendiéndolos en escuelas de magia, podía conseguir algo con lo que pagar mis futuros caprichos.

Y con un ojo ocular, comencé mi bestiario. Llegué a recopilar información acerca de la vida, reproducción, sociedad, alimento, huellas y diversas curiosidades de criaturas que mataba u observaba desde mi invisibilidad. Este nuevo “entretenimiento” estaba bastante bien pagado y, aunque no me guste decirlo, llegué a cooperar con gente de la peor calaña, con tal de poder costear mis viajes, monturas, libros...: todo, en pos de encontrar “eso”.

Con el bestiario ganaba lo necesario para comer y alojarme en las ciudades; pero no pasaba más de siete ciclos en ellas...: cautela, era lo que aprendí durante mis viajes y si era necesario, buscar un lugar pequeño y resguardado entre los huecos de las paredes, no era mala opción; aunque siempre se prefiere un lugar resguardado que la Antípoda, por lo que solo recurría a esto, cuando veía que mi fama como investigadora era demasiado llamativa.

Me había convertido en una erudito, o al menos, eso pretendía. En las ciudades, pasaba mi tiempo entre libros, indagando más información... muchos me confundieron con una aprendiz de magia; pero ni por asomo. En mi tiempo libre, cuando la ocasión lo premiaba, sacaba mi violín, y deleitaba los oídos, siempre en centros concentrados y bajo disfraces de colores vivos. Si caía alguna que otra moneda, mejor que mejor, sino... bueno, ya ganaría vendiendo mis conocimientos.

Geometría, arquitectura, ciencia... todo cabía en mi mente; de hecho, los planos acerca del objeto volador, que podía construirse con la cubierta fina y delicada que los mantos oscuros utilizaban para flotar mágicamente, se vendieron a los que más pudieron pagar por ellos...; principalmente las grandes casas, para desgracia de muchos. Y, me sorprendió el hecho de que, una de las casas menores me encomendara el plano para una capilla. ¡Hubiera resultado todo un honor... sino fuera porque, una de las cosas que figuraba en mi lista negra, fuera Lloth! Aún así, pasaba por una época bastante tumultuosa y necesitaba el dinero.

Menzoberranzan, Mantol-Derith y bordeando las ciudades duérgars y svirfneblin, más por seguridad que por miedo, dado que las guerras eran constantes, tras cerca de ciento ochenta y seis ciclos de viaje y alguna que otra herida, arrastrando a mi montura, llegué a Puerto Calavera.

Mi bestiario se amplió en ese último viaje, que bien creí que podía ser el último; pero como bien dijo Deseodejuglar, me acompañaba la “Suerte del bardo”, que en momentos críticos, siempre estaba allí... por una desconocida razón. Cuando no tuve agua de la cual beber y mi montura estaba a punto de morir por inanición, encontré una caravana abandonada y, al parecer, recién saqueada a la cual, dejaron con víveres suficientes para bastante tiempo, salvándonos a mi pequeño lagarto de monta y a mi de un fin, bastante ridículo.

Aquel monstruo era la única compañía que podía permitirme; además de las vísceras de aquellas criaturas, lo suficientemente ilusas como para señalarme como su enemigo. Claro que, duérgars, svirfneblins, azotamentes...: no, ellos eran diferentes. En especial los svifneblins. Había trabado bastante amistad con ellos, desde siempre y, resultaba algo grotesco imaginarme siquiera a uno partido en dos, mostrando sus vísceras... No, realmente era muy grotesca aquella imagen en mi mente.

Los duérgars eran aguamiel de otro barril... uno más amargo; simplemente, me mantenía oculta en las paredes, quieta, hasta que pasaran y pudiera continuar. No quería problemas y, no daría pie a discusiones sin sentido. Viajaban normalmente en grupo y, estaban lo suficientemente armados como para no mostrarme siquiera. Mi curiosidad acerca de su sociedad, vida... y... bueno, interior biológico, no podía compararse al respeto por su magia y artesanía. Mejor dejarlo estar. 

Por último, no encontré azotamente hostil en los túneles, quizás estaban lo suficientemente ocupados en sus ciudades, como para perder tiempo en túneles superiores; aunque sí vi varias caravanas y, llegué a intercambiar objetos por comida. Sí, otra ola de suerte vino a mí en tiempos de necesidad; pero, no me acostumbraba aún a ello. Además de que sabía su interés por mi trabajo, tanto, que les vendí varios de mis dibujos esquemáticos que mostraban los órganos interior de los terrarones...: no, no... antes de que me preguntéis, no vencí a ninguno; pero sí que encontré un cuerpo, recientemente muerto que pude explorar con detenimiento. Lo curioso, es que me preguntaba qué tipo de criatura podría atentar contra aquella mole y si se encontraba cerca, en vez de salir corriendo, antes de que, mi segunda suposición fuera cierta... por suerte, no ocurrió nada; pero, por las heridas que presentaba el cazador cazado, debió ser un monstruo imponente.

Durante esos interminables ciclos, que según mis cálculos sumaron alrededor de ocho años, estaba buscándolo..., buscando aquello que esperaba encontrar, pasara lo que pasara; pero, sin dar con ello, volví sobre mis talones; aunque no literalmente. Gracias a labrada reputación de “cirujana”, logré hacer algunos trueques para conseguir un pergamino de teletransporte hacia Menzoberranzan.

Aquella ciudad no me deparaba absolutamente nada. De hecho, no volvía desde... bueno, desde hacía tres décadas. Deseodejuglar murió en relativa paz, y digo relativa, porque según su único hijo, se había dibujado una sonrisa con una daga él mismo, en su lecho de muerte...; pese a su locura, me había ayudado bastante en el pasado y, presente frente a su tumba, un montón de piedras frente al Donigarten, oré silenciosa para que, por si pudiera, Eilistraee, los Seldarine... o incluso los dioses medianos, se apiadaran de él. No quise siquiera pisar, el desastroso Braeryn...; pero si que pasé por Eastmyr para dejarme ver y dar una donación a los hijos de Symeera, que, como era normal, con el paso del tiempo, se habían convertido en hombres y mujeres, dejando atrás su infancia. Encaminando mis pasos hacia el puerto, supe bien mi destino cuando entregué las monedas que quedaban en mi bolsa, llena de pergaminos y libros.
- Bel’Aragh.
- ¿Nombre...?
- Asse Renor...
- Vaya..., que sorpresa. No esperaba que fuera una mujer...
- ...
- Ah sí... tome...

Sí, como siempre estaba encapuchada cuando entraba en las ciudades, a excepción de si pasaba alguna sacerdotisa y me pedía “amablemente” que me deshiciera de la prenda, apenas mostraba mi cara.. y mucho menos, algo que me delatara como mujer. Supongo que, fue algo que acabé arrastrando de Shinna. Al fin y al cabo, solo los que se consideraba importantes en nuestra sociedad: matronas, sacerdotisas... y, rara vez algún que otro maestro de armas o mago..., sabía mi verdadera identidad como mujer. Todo, por no llamar la atención y, Asse Renor, mi nombre otorgado en la superficie, era el ideal para hacerme pasar por un hombre; aunque claro, esto, para algunas sacerdotisas, supuso una falta de respeto que, pude solventar con algunos de mis conocimientos.

Bel’Aragath.

Volvía después de casi una década a aquella ciudad y... ¿Que, por qué? Bueno, el viaje de vuelta al Hogar, resultaba muy fatigoso, además de peligroso como para hacerlo sola y, no podría volver hasta dentro de mucho tiempo. Sabía que lo que mi corazón buscaba estaba allí abajo y, sino lo había encontrado en los alrededores de las ciudades que había visitado... sería porque no era el lugar indicado. Aquel cosquilleo de curiosidad nació en Bel’Aragh... y quizás sería en ella y no, en otra ciudad, donde debería comenzar a buscar. Desconocía si había surgido algún cambio; pero durante el viaje en barco, escuché que una sacerdotisa de Menzoberranzan, había ido a visitar a la casa regente de Bel’Aragh, ergo... algo se estaba cociendo.

Caminando durante cerca de nueve ciclos, llegué ante las puertas de la ciudad y, me sorprendió ver como las patrullas se habían intensificado, además de duplicado y, sino fuera porque entré junto a un cargamento de esclavos, me hubieran detenido para interrogarme, tal y como hacían muchos otros tras aquella caravana.

Observando a los desafortunados que entre jaulas me miraban, unos con odio y otros con pena, me detuve, una vez pasé el punto de control de aquellas puertas metálicas.

- De nuevo aquí... – susurré alzando la mirada bajo mi capucha, mientras ajustaba los pliegues de mi capa, manteniendo mi torso cubierto.

Caminando con lentitud, entre el gentío me aventuré hacia el bazar, donde poder asentarme en el elfo empalado y descansar. Al siguiente ciclo, iría a la caverna donde los esclavos extraían mineral... y en el remanso apartado, frente al abismo oscuro, rezaría y meditaría acerca de los posibles caminos que pudiera tomar en aquella ciudad, llena, como cualquier otra metrópolis drow, de intrigas y maldades; pero aquella vez, no resultaría tan evidente mi delicada postura... o al menos, eso deseaba. 

Por encima de todo, debía de actuar. Actuar, era sobrevivir.



//Ambientación de D&D.
 Publicado en: La Marca Argéntea\\